"Escribí este libro no para hablar de un amor, de mi amor suponte (la gente ama la autobiografía), sino para crear en la mente un amor que todavía no existía en la realidad, no materializado hasta ese entonces. Las condiciones no estaban dadas. Marxismo del amor. Quería que un amor así existiese al menos en hojas, en palabras y por eso lo imaginé, lo creé, pero también lo plagié, porque que ese amor no sea Mi experiencia no quiere decir que no haya miles de amores así pululando por ahí. No lo viví, no soy Carla ni Delfina, no soy Marcela. Soy sólo portavoz (porta-palabras ¿mejor?) de las frustaciones domésticas de algo que tiene más que ver con la debilidad humana, la humanidad como niños, que con la sexualidad."
29/11/08
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