Yo quería hablarte y explicarte, oirte y tratar de entender. Pero ya encontré una forma de que el lenguaje no nos confunda tanto y, si bien es necesario, vos podés mirar lo que yo te quiero decir. Sabía que en algún lado nuestra relación ya existía: en este cuadro. Es como si yo estuviese encerrada en el amarillo y vos en el azul, y cuando salimos al encuetro nos chocamos con barreras infranqueables y el encuentro nunca se sucede, todo es perderse dos veces: el no saber a dónde ir (¿dónde, hacia qué lado queda el azul?) y la oscuridad, que es otra forma de no saber. Y salgo a caminar por los márgenes y termino en el rojo, pero no sé dónde estoy, aunque es consolador haber salido del amarillo. Me quedo un rato ahí, por si estás cerca, pero pienso en que lo lógico sería que hayas llegado primero al amarillo, y justamente cuando yo estoy perdiendo el tiempo en el rojo. Por fin, cansada ya, llego al azul y ahí me duermo mientras te espero, aunque algo me dice que vos hacés lo mismo del otro lado. Entonces me da la impresión de que acabaremos muriendo de cansancio sobre una línea negra. El encuentro, nuestro encuentro, no se sucederá.
30/10/07
Our paint
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La lengua de las mariposas
"Si logramos que una generación, sólo una generación, viva en libertad, nos garantizaremos la libertad para siempre."
Película hermosa que deja bien en claro que duele más la apedreada del compañero que el disparo del represor.
"¿Tiene un último deseo, Lorca?" "Ver la luna." Entonces todas las noches de luna llena son noches de muerte para mí. Un descampado y el grito de un fusil que se pierde en la distancia, y llega, despacito pero llega, a cada oído como una advertencia cruel.
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29/10/07
Mi propuesta: Hay que prohibir el ñocorpi
Me presento con esto a elecciones y seguro saco más votos que toda la Izquierda junta. Ya tengo la propa pensada: la primer parte es una sucesión de escenas de gente parada en edificios y casas a punto de tocar el timbre; una última escena que es alguien con su dedo en el timbre, mirando a cámara y haciendo un guiño. Luego aparece el logo anti-ñocorpi en un fondo blanco y la canción de los Cazafantasmas.
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23/10/07
Los distintos
Hay una interpretación sobre el mito del Minotauro, la que se desprende de La casa de Asterión (de Borges), que dice que el Minotauro se dejó matar, que estaba cansado de su soledad y se dejó matar por Teseo, su supuesto redentor. Yo no quiero eso para mí, no me quiero dejar morir ni matar.
"-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió."
Por este tipo de cosas odio a Borges.
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a Pasifae, la que brilla.
Si esto termina como lo previsto, sólo te pido, Delf -que entre todas las semideidades serás siempre Pasifae-, que cuando estés en un restaurante de Puerto Madero, sentada en una mesa con vista al rio, frente a un hombre que te amará prolijamente, que cuando se acerque el escanciador con un vino finísimo en el balde seas vos quien lo deguste. Te pido que sea tu lengua la primera que se queme y seas vos quien decida si es bueno, si es malo. Y te pido que cuando el hombre que se casará con vos te lleve a su departamento de la Libertador, te desnude y te diezme el cuerpo, recuerdes, con los ojos bien abiertos, que serás siempre Pasifae, en esta o en otra cama, con quien sea. Y nada que te haga, ni siquiera al enterrar su arma fálica en tus entrañas, cambiará el sesgo de tu libido. No llorés cuando todo acabe dentro tuyo, cuando los riachos blanquecinos hagan comunión en el centro de tu cuerpo, porque yo estaré allí, yo tu toro blanco e imposible, para abatirte y replegarte hasta que vuelvas a ser Diosa entre mortales y me humilles, me uses y me humilles, en la cumbre de un monte altísimo, justificando lo que luego será mito y laberinto. De nuestra unión profana brotará tu miseria y mi muerte, pero yo pondré mis tripas, Pasifae, mil veces en la espada de Teseo si eso significa tenerte mil veces en la cima de un monte que da al mar de Creta. Por eso te pido que no llores en la oscuridad mundana de tu futuro, que no cargues como una cruz tu bonanza y nuestra desventura, porque el fin de los tiempos será nuestro recomienzo constante, repitiendo siempre tu huida y nuestro encuentro, tu miseria y mi muerte, eligiendo, cada vez eligiendo, reincidir.
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21/10/07
Titular de Le Monde y mucho GR
"Mondial de rugby: les Bleus sortent par la petite porte."
(Los Azules salen por la puerta chica)
Ese es el titular principal puesto por Erwan Le Duc ante el resultado negativo del partido de los Azules y los Pumas. Ni hablar que el rugby (o ragbi) me tiene sin cuidado, yo sólo hincho por que pierda el anfitrión. De todos modos, leí toda la nota y te digo: terrible, son malvadísimos los franceses. No es joda, es peor que la nota de Olé que destrozó a Palermo y eso no es decir poco. Incluso hay un frase que dice "fueron devorados por los Pumas", ese tipo de cosas que si las pensás (como hincha) no las publicás (como periodista). Qué horror, el exitismo es un problema mundial, no tiene localidad fija.
Acá, Tigre le ganó al históricamente defensivo Arsenal, Lanús merecidamente está puntero, Boca pierde como en la guerra con el Pincha y Aguante el Cuervo de Ramón ante el fluctuante Rojo de Avellaneda. Qué Pumas ni qué Pumas, papá, mirá lo que es este cambalache. Una pelota, un novi en vaso de plástico, un chori, mientras la Bombonera no tiembla, late. El Loco acaba de empatarle al conjunto de Simeone ¿ves lo que te digo? Poné TyC, fiera, y decíle a la doña que vaya preparando un vermouth y una picada que hoy es domingo de fútbol.
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19/10/07
Las Meninas by Picasso
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Lo bello genera culpa
Sí, me acordé de eso con lo de Carretera perdida. Qué culpa insoportable que sentí. Justo en la parte en que la chica se monta a un tipo y la cámara (el ojo preciso de Lynch) está quieta, es ella la que entra y sale del cuadro, su pelo como un latigazo en la noche, un sitio desierto y una mujer que muere mil veces sobre un tipo espantoso. Momento en que la culpa subió como sube el vómito. Todo era demasiado hermoso, insoportablemente hermoso. Noche en que me prometí nunca jamás volver a ver esa película, conservarla así en la memoria. Al salir, un amigo mío que la comentaba, daba su interpretación, y yo lo oía, pero no entendía por qué interpretaba, cómo podía hacer eso, cómo le quedaba aliento para ponerse sesudo. Yo estaba extraviada, aun sentada en la sala, tratando de tragar la culpa, mientras mi amigo decía cosas interesantísimas a las cuales no pude responder. Miré a mi alrededor: todos hablaban, comentaban, nadie estaba muerto como yo y me sentí mal, muy mal. El sonido llegaba como desde un lugar lejano al cual no podía acceder, al cual no podía volver (yo antes estaba allí, con ellos, antes de la chica y el pelo y el hombre espantoso y el color violeta y las luces de neón). Qué sensación de mierda. ¿Vamos a tomar una birra? No, yo me voy a casa y no supe explicar por qué. Todo volvió: el poema de El valle de las muñecas, la nena de Puig que le pide a un nene que se meta en ella como si fuese un pez, las peceras del barrio latino, una mujer que fuma en silencio en un hotel transitorio de Francia, una silla de mimbre que no hace ruido, alguien que le pide a quien ama que lo deje morir. Yo estaba en eso, envuelta, enredada en eso. Afuera la soledad absoluta y adentro las ganas de estar en mi cama para sentirme a salvo. Recordé cuando con Martín jugábamos a ser existencialistas y acabamos por volvernos obsesivamente infelices. Pero yo me curé, me autorehabilité y lo último que necesito es que todo aquello vuelva, porque hoy es Carretera perdida, pero mañana serán Las Meninas de Velázquez, pasado la obra de Capa y así infinitamente, nunca saber cuándo pasará y si volveré.
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17/10/07
Jean Seberg y su belleza
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75 pesos por...
"Setenta y cinco pesos por el día en el cual, sentado en un bar de Lanús, mi amigo Esteban vio, desesperado e impotente, a cuatro hombres golpeando salvajemente a su novia antes de meterla en el baúl de un Falcon, mientras ella desviava los ojos para que no se sospechara que lo conocía. Setenta y cinco pesos por cada día que pasó, luego, sin poder hacer el amor atrapado en la cara de Liliana que le desgarraba la vista."*
Pensé que esta vez no lloraría, pero pasó, un año más tarde y sin la carga emotiva que supone leer algo por vez primera. La imagen volvió tal cual la guardé el verano pasado en que leí eso y lloré.
*Bleichmar, Silvia, No me hubiera gustado morir en los 90, Buenos Aires, Taurus, 2006.
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15/10/07
La pietà de Gregor Podgorski
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14/10/07
Bajo el sol de Buenos Aires
Bajo el sol de Toscana
Soporté la película prolijamente, sin pena y sin gloria. Me hacía feliz, moderadamente feliz. No quería que termine. Y-eso-sólo-me-pasa-en-contados-casos. Generalmente veo una película que odio de principio a fin, terminándola sólo por una cuestión de stock (crucecita mental en la susudicha a modo de recordatorio de no mirarla -ni por cable- nunca jamás en la vida). Sí, podría abandonarla, pero la culpa me perseguiría hasta la tumba. Por ahora tengo no terminada La vie en rose. Dios, que película más bodrio, la detesté, pero aun la seguiré detestando porque me falta media hora para meterla al freezer para siempre. Si hay algo que no soporto son esas películas cuya fuerza se basa en un/a protagonista de carácter dominante. Too much vanity for me. Ni te cuento si la protagonista es mujer (siempre con bellezas inexplicables, entre ajenas y profundas) y ni hablar si es mujer y francesa a la vez (con sus trompitas pintadas de rojo fuego, unos ojos negros hondísimos, fumadoras compulsivas). "Es una mierda, quiero que termine ya" le dije a mi viejo, a lo cual respondió reprobativamente, obvio. El exceso de excentricismo me pone fastidiosa, lo lamento. Lo lamento por el resto del mundo, por supuesto, yo vivo chocha así de superficial. La gente parece sensible a la idiotez ajena; como que uno les mete el dedito en la llaga cuando rompe el silencio escupiendo un "tendríamos que haber ido a ver Bañeros 3". Salíamos de ver Carretera perdida y una pequeña niña rubia dijo, así con naturalidad, "no entendí nada, tendríamos que haber ido a ver los Bañeros 3" y luego suspiró. Y la amé tanto como amo a Lynch, pero de repente (yo no esperaba eso) y de manera más pura. Y, por supuesto, hubo quien le trató de explicar lo inexplicable, pero yo la rodeé con el brazo y le dije "mejor así" y sonrió. Había entendido, mucho más que cualquiera en la sala incluso, pero no lo sabía aun.
Volviendo a Bajo el sol de Toscana... qué decir, lloré una sola lágrima con el ojo derecho, luego tuve que volver al mundo de todos los días y sentir más patentemente la fealdad del sol de Buenos Aires.
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11/10/07
Tomaco
Marina, en la fiesta del sábado, dijo "hoy me comí un tomate" y fue una declaración que ameritó un "¿cómo?, ¿cuándo?, ¿estaba rico?" y hubo una envidia que flotó en el ambiente, porque ahora las ensaladas andan tristísimas, anémicas, impresionistas. Volvé, tomate, que te perdonamos.
Pdt: Y vos, calabaza... para vos también hay, así que fijáte qué hacés.
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Desgrabando a un Genio
"Profesor- Ustedes me sorprenden, cuando hago una pregunta para que larguen todas sus herramientas teóricas me contestan una pelotudez; cuando apelo al sentido común me citan teorías complejísimas según tal o cual."
"Profesor- A veces secuestraban a aborígenes de otras tribus para...
Alumno- Para reproducirse.
Profesor- Ah, no sé, no estuve ahí, pero quizás sólo querían hacer el tuki-tuki."
No la puedo pasar mejor en esta clase. Lo cierto es que me aburro muchísimo, me la paso despegando stickers de la Izquierda de los bancos y los respaldos de las sillas, escribo sólo aquello que el profesor dice de forma enfática, pongo Tigre es de la "A" en los márgenes del cuaderno y dibujo al lado animalitos (preferentemente gatos, chanchitos y jirafas que me salen maravillosamente). Y Delfina que me mira de reojo y se pregunta por qué no estoy bajo proscripción médica. Sentada al dofón, mirando por la ventana (lo cual es un esfuerzo tremendo cuando se tiene la ventana atrás), me ato, me suelto el pelo, la miro a Delfina que ya renunció a escribir algo y directamente levantó la tabla del banco y se cruzó de brazos. Y adelante hay una piba impermeable a las explicaciones sencillas y pregunta y repregunta hasta que el profesor dice algo irreproducible, ininteligible, más complicado que atarse los cordones siendo manco y la piba asiente con la cabeza y la boca abierta como un sapo. ¿Conforme, chiquita? Delfina y yo nos miramos como diciendo "¿qué carajo quisieron decir?", pero nuestra curiosidad se atenúa de un plumazo cuando el judío del kipá cool opina sobre la pregunta repreguntada de la chica con la boca de sapo. Y como todo es tan aburrido me rio de cualquier cosa, y como ya me relajé con las normas sociales, me rio abiertamente como si fuese Jorge Corona el que da la clase. Mi risa es escandalosamente vulgar, pero esto debe ser por el ámbito en el cual la largo sin miramientos. La gente se da vuelta y me mira de manera altiva y yo... yo nada, pongo los brazos en cruz sobre el banco y me sigo riendo mientras Delfina me pone su mano en la espalda y se hace cargo de conocerme. Hay orgullo en eso. Son las cinco y veinte de una clase que empezó a las cinco de la tarde. Entonces el profesor hace un chiste malísimo del año del copete, del cual me descostillé de risa sin estar segura de que me causara gracia. Ante la duda: ríase. Delfina también se rie y me hace sentir menos pelotuda, ay... pero la risa de Delf es mucho más armónica que la de cualquiera. Yo la miro mientras rie (ella rie con timidez, como metiendo la pera en el pecho) y yo me empiezo a reir porque se rie y entonces nos reimos mucho. Y el profesor sigue diciendo cosas graciosas por lo arcaicas y nadie lo entiende -nadie- ante lo cual el profesor se toca la barba pensativamente, nos mira un poco a todos y deduce que la gente inteligente no se permite reir.
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Mea culpiii
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Al cascabelito ito ito
A mí me gusta llamarte así no porque odie tu nombre francés (el nombre que te inventé cuando aún no te conocía que coincide con tu nombre efectivamente) sino porque me hace acordar a cuando era chica -muy chica- y tenía en mi mano un osito de peluche rosa de cuyo cuello colgaba un cascabelito. Amaba a ese oso, tiempos en los cuales creía que los juguetes podían morir (y hacer el amor, aunque no sabía bien qué significaba esto en ese entonces). Recuerdo, y hete aquí lo trágico de ser pendejo, que lo extravié en un viaje en micro de Buenos Aires a Clorinda, Formosa. En el recuerdo todo es confuso, una maraña de recortes que trato de no olvidar (no quiero olvidar más), pero parece ser que lo tenía en mi mano, la puerta se abrió y cayó a la ruta. Sentí soledad. Lo cual visto ahora me parece lo más imposible del mundo, pero quedó la sensación, una sensación muy real. Y, haya pasado o no, sueño o realidad, crecí pensando que sí. Y me hace mal y no me gusta; es retrotraerse a la oscuridad por una suerte de mórbido placer que quiero y no quiero sentir. Otra vez, sueño o realidad, recuerdo que en el viaje de vuelta estuve las mil horas del recorrido con mi cara contra la ventana, buscándolo en la ruta y, aunque nunca lo vi, me lo imaginaba sin un ojito (uno que pendía de un hilo) y con el rosa casi irreconocible. Y hasta eso que nunca vi parece hoy real. Es extraño, debe ser porque soy culpógena, pero cuando ese recuerdo vuelve (siempre vuelve con un olor característico que a veces me cruzo) nunca vuelve acompañado de la segunda parte en que busqué al osito, sino que sólo la parte en que lo pierdo para siempre. Me odio por hacerme esto a mí misma, pero lo hago de todos modos. Lo hago, lo reproduzco y lo traslado... a tu apodo. Entonces mancho todo esto que es tan lindo, maculándolo con mis traumas de la infancia. Y no sólo es ese oso pelotudo y rencoroso, sino mis pesadillas, que todas las noches religiosamente me atacan y me dejan sombría y perturbada. La sensación no se va, queda acá, dentro mío, y es como verme en un espejo roto, soy pero no soy yo esa que me mira y me pesa como una roca adentro. La del reflejo es otra que aun busca en la ruta un oso rosa. Es otra, pero se parece a mí, me juzga como yo me juzgaría. A veces se va y me deja ser feliz, pero casi todas las noches vuelve disfrazada de mí y me muestra cómo muero en una ruta, siempre de formas distintas. Algunas veces voy sentada del lado del acompañante y el impacto es de mi lado, pero otras soy yo la que concuce e impacta (en estas últimas la culpa es mínima, casi un formalismo). Despierto y me toco los brazos, la frente y me digo "es sueño-sueño-sueño". Pero a veces el sueño sigue su marcha conmigo muerta como protagonista, y sé que estoy soñando pero no me puedo desprender, estoy como cayendo por un embudo negro y quiero treparlo pero me resbalo y grito pero el miedo apaga el grito, entonces me dejo ir y me veo muerta y de forma omnipresente me acomodo al lado de mi cadáver y espero pacientemente despertar. Por fin despierto, pero nunca soy la misma, me vuelvo huraña, casi ajena. La otra todavía sigue metida en mi cuerpo, justo a la altura del pecho, y no me deja respirar; siento cómo los pulmones reducen el ritmo de su labor, siento un entumecimiento y me doy cuenta que poco a poco voy endureciéndome y lo único que se mueven son mis ojos en la oscuridad de mi cuarto. Quiero pedir ayuda, llamar a papá o a mamá, pero hay como una certeza de que a la primera expiración fuerte algo dejará de funcionar; la certeza es tan fuerte que nunca me atrevo a transgredirla y sólo me dispongo a llorar despacito, sin mover ni un dedo, diciéndome y diciéndole no me quiero morir. Luego la otra me deja y comienzo a sentir movilidad, respiro de a poquito, muy de a poquito, por si todo es una trampa. Cuando estoy segura de que ya pasó, logro dormirme pensando si pasó hoy, no va a pasar en un tiempo largo. Agarrada a esa prórroga consigo dormir nuevamente. Así hasta otra noche en que vuelva, noche que coincide con la noche en que yo olvidé que eso me sucedía. Pero ahora estoy más atenta, sé que falta poco, no sé cuánto, pero poco, y aunque las pesadillas se suceden día a día, el entumecimiento aun no se presentó.
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10/10/07
La resistence pos mortem
Albertito había militado toda su vida, y cuando digo toda su vida digo: ese pedazo de vida que uno cree que ha otorgado a una causa de vital importancia. Un pedazo distinguible entre otros pedazos. Pero un día Albertito murió, como todo mortal. Lo metieron a un cajón con un Cristo enomísimo en la tapa. Seguramente le crujían las tripas, me lo puedo imaginar. Y como era un tipo inquieto y quilombero aun después de muerto, se rompió la manija del cajón. Albertito... Albertito... dejáte de hinchar. Pero como los vivos somos persistentes, la ceremonia continuó. Ah, pero a cabeza dura, cabeza dura por dos, fijáte nomás: cuando lo quisieron meter al nicho el cajón no pasó, el Cristo empezó a dar cabezazos contra la parte superior. Al pan pan y al vino vino, y un tipo lo voló a martillazo limpio. Ya te veo, Albertito, chocho de contento, riéndote por última vez.
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9/10/07
Cup of tea
Nos vamos poniendo Tecnos.
Ajá, siempre lo sospeché. Bueno, mientras tanto a escuchar Sumo, Bob Marley y los Skatalites, mientras todo se va al mismísimo carajo. Eso es INminente. Inminente con IN de INevitable. Bebiendo en tacitas de porcelana china un té de floripondios, mirándonos para no perdernos en una nebulosa de la galaxia jamaiquina. Hoy que estás más especial que nunca. Quizás sea que te sienta bien ser feliz. A mi me sienta maravillosamente tu compañía silenciosa, oirte dar sorbos al tecito que está a punto, ni muy muy ni tan tan. Could you be loved? Me juego por el sí. Y te reís de mí, me hacés pronunciar pañuelo que es tan difícil, que nunca puedo decir bien. Y lo hago, una y mil veces, me gusta ver esa cara de esperanza que ponés cada vez que estoy por llegar a la ñ, ¿la pronunciaré bien? Pero nunca sucede, siempre te dejo pagando con la ñ. La voy a practicar y un día te voy a sorprender. P a ñ u e l o, pa-ñue-lo, pañuelo. Se te va a caer la mandíbula cuando lo oigas. Poné los simpsons, cascabelito... cómo odio a Lisa, yo la mataría con el nobel de la paz. Ahh, todo se va un poquito a la mierda, pero eso por fuera de esta habitación, acá el aleph: ver tu cara, sentir vértigo y llorar. Vos apoyando tu dedo en la punta de mi nariz, sosteniendo una lágrima suicida. Nada tiene que morir, no hoy. Cerrar los ojos, sentir tu olor, el olor de tu pelo recién lavado mientras todo se va al mismísimo carajo, pero yo me quedo acá, con mi cara hundida en tu pelo limpio, tomando té.
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6/10/07
Otra que Alone in the dark
En La Boca andan pasando cosas muyyy sospechosas, algo es gestado a mis espaldas. Primero el suceso extrañísimo de ver a un connatural mío leyendo el New York Times. Esto: vaya y pase, nos habremos vuelto un barrio cosmopolita en un momento entre mi alienación y mi misantropía. Puede ser. Pero lo siguiente es aun más digno de recelo: un compatriota mío de género masculino usando un Carolina Herrera for men (uno posta, obvio, el 212 para ser más específica). Yo no sé qué onda esto, pero nada más falta que se imponga el pilates y somos Barrio Norte. Qué miedo. Y mi vieja que se preocupa por la salud psíquica de Chayanne. Má: estoy ocupada delucidando un caso importante. Voy a convocar al detective Conan y al fantasma Escritor, esto es de relevancia internacional.
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La petite distance
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3/10/07
Moyano's speach
Ah, sí sí, eso quise decir el otro día en que ni siquiera podía sostenerte la mirada: transplantarte a mi corazón. Era facilísima la frase, sin embargo quedó atrapada entre la verguenza y el pudor. Si algo me ha enseñado la vida es que Aterciopelados siempre tiene razón. Y yo te quise decir que te quería transplantar a mi corazón, y ahora es tarde, algo anecdótico. De todos modos lo sabés, porque vos lo sabés todo antes que yo. Y fuiste tan amable al hablar incansablemente, sin dejar huecos y espacios que yo no podía llenar. Me daba cuenta que me lo hacías todo mucho más fácil y te quise aun más. Adorable vos. Me gusta cuando callas porque estás como ausente. Lo mismo de ayer: ¡ponle punk rock! Porque lo nuestro es a lo mexicano y, si no, no es. La botella de tequila del pico, como machotes. Tu chamarra en el piso. Y yo que ando ganas de amarrarte al respaldo de mi cama. 'Átame'. Estoy esperando a que me digas 'Átame'. Vos me conocés, sabés que voy a llorar, porque siempre lloro en esa parte. Y también sabés que lo voy a hacer, lentamente, mirándote fijo, llorando también. Te voy a echar Jalisco encima y te voy a comer con una rodaja de limón. Pero sí, florecita, estamos con tiempo, pónmela a la Thalía, que me encanta cuando le da al pico con el pulgoso. En las novelas mexicanas siempre hay liciados, sale la silla de ruedas; los discapacitados garpan, es así. Los hijos no reconocidos también: nando, mi nandito. Y yo que soy más mala que la Soraya; pero que venga esa piraña que le doy cátedra. Hello stranger. No tan distintas. Vos querés ver, querés entrar; nena, nadie te va a hacer mal, excepto amarte. Pero nunca me vas a dar lo que te pido. Mejor así, si no duele no gusta. Como chuparte un tequila del pico, así de jodido. Ah, pero cómo quema, cómo arde; está saliendo el sol, sin duda tu dios. Amanece que no es poco, si es de tu lado del mundo. Pero te conozco, mascarita, tu táctica es mirarme, aprender como soy, quererme como soy. Y te funciona, eh... vos dále cuerda nomás. Mi estrategia es, en cambio, más profunda y más simple: es que un día, no sé cómo ni sé con qué pretexto, por fin, me necesites. Loca yo, vos también. Pídeme que mate por ti. Jalisco Jalisco... qué fácil es ser feliz. Y a mí que el mundo me perdone, pero me hacés feliz. Meto primera y pateo al arco, a tu arco, y la clavo en un ángulo. Esspetacular. Y sé que soy, lo sé, tu barrilete cósmico. Ah, pero no me malentiendan los incrédulos: me cansé de tirar centros, de morfarmela, de ponerla en el travesaño. Jugando de 4 en la cancha de tu corazón. Pero un día me calcé la de goleador, te dormiste y la metí. Y así estamos, salen los goles como los choripanes en Costanera Sur.
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Play off 8/A mi florecita rockera!
Cómo trasplantarte
a mi corazón
cómo no cortarte
desde la raíz
Soy el picaflor
que chupará toda tu miel
soy el picaflor
que chupará toda tu miel
soy el picaflor
Florecita rockera
tu te lo buscaste por
despertar mi pasión
encendiste mi hoguera
no tienes perdón
te pondré en una matera
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La intensidad insoportable de tu perfume
Recuerdo las veces que rendí no por el parcial en sí sino porque algo pasaba por fuera del claustro universitario. Algo, siempre que rendí, cambió en el mundo (algo no esperado). Recuerdo mi final de Gramática: fue el día del granizo impresionante que cayó en la city porteña. Recuerdo el primer parcial de Literatura española II: mi ex dejaba de ser un empleado medio pelo para ser un jefe medio pelo de su propio local. Mi final de Linguística genenal: mi ex se casaba por iglesia con la mina que fue su novia durante el secundario.
Aparte de lo inesperado (para mí, de más está decir) lo que caracteriza a esos sucesos es que yo no era partícipe. Más vale: yo estaba en un aula mordiendo el capuchón de la bic (negra, siempre negra).
Pensé que seguiría atada a esa maldición, pero no, todo ha cambiado desde que soy casi-madre de un casi-hijo de mi casi-ex novio.
Hice el parcial al lado tuyo, con tu perfume tan cerca. Antes de sentirlo me imaginaba que olías de ese modo, era tan obvio... Me ponías nerviosa. Por eso entregué el parcial tan rápido: chim pum, sin relectura y lo entregué. Sólo quería irme de ahí y respirar otra cosa que no fuese tu perfume. Espero que pronto estemos del mismo lado de la vida, pero sobre todo del mismo lado de la cama. Ya sabés, el resto es negociable.
Anyway... por fin soy partícipe.
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1/10/07
Feminismo urinario

Por supuesto que es más difícil que depilarse las cejas con los ojos cerrados. No sé, a mi parecer, pichoneando de pie no eliminamos el orden patriarcal ni le devolvemos la igualdad a los sexos. Incluso en la página de donde tomé esta foto (pertenece al fanzine Menarquía) había un ensayo sobre cuestiones relacionadas, una de ellas era la "obligatoriedad" que resulta para lo varones hacer pis de pie, como si hacerlo sentados les deparase la homosexualidad. Comparto con la autora que es ridículo, que "hacer pis de pie (en hombres)" es una construcción social y cultural así como lo es comer con cuchillo y tenedor. No hay nada de narutal en ello. Pero, por lo mismo, no me parece que suponga una revolución radical que las mujeres comencemos a hacerlo del mismo modo. Así como que un nene haga pis de sentado no "lo vuelve" homosexual, considero que una mujer al hacer pis de parada no instala una igualdad, tampoco un orden matriarcal (este me parece tan nocivo como el patriarcal, pero es mi postura personal).
Lo que destaco y me parece re copado es develar lo convecional (por lo tanto social) de esas costumbres o normas que están tan arraigadas en nuestra cultura que parecen haberse naturalizado. El primer paso, e importantísimo, es poner al descubierto este tipo de cuestiones, para luego sí avanzar hacia un cambio radical. No hay que olvidar que la naturalización es el peor de los males, ya que vuelve a la realidad algo de apariencia inmodificable socialmente; por lo cual siempre es bueno desenmascararla.
Espero que el cambio se haga pronto y que suponga la igualdad.
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A mi alter ego
Comparto con vos. Es cierto, lo que escribí sobre España es -lejos- lo más antiestético que haya escrito. Feo en contenido pero, peor aun, formalmente asqueroso: bloques y bloques de oraciones vomitadas sobre un fondo rosa-viejo. Podría borrarlo, esta es una salida (la más fácil). Lo cierto es que desde el momento en que lo leíste (la verdad, no sé como hiciste para deglutir ese masacote) dejó de ser mío para ser tuyo. Y como propiedad tuya, ya no tengo regencia sobre ella. Por eso lo dejo, que quede ahí, como una mancha disforme en una cartulina blanca. Yo miraré lo blanco, vos podés disponer de la mancha cuando lo desees.
Supongo que tenés razón cuando decís que es lo más autobiográfico que haya escrito, que se manifiesta mi verdadero yo en cada palabra. Por eso lo habré dejado así: en crudo. Es difícil corregirse a uno mismo cuando uno mismo es uno y no otro, cuando no hay disfraz, cuando se es agente y experimentante a la vez.
No habrá reescritura, ni siquiera sutiles correcciones. Quedará así, petrificado en el tiempo y en el espacio.
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Ostracismo clasificado
Mi profesora de Sociología del lenguaje no lo entendió el otro día. Yo le había dicho que me molestaban los anuncios laborales escritos en lenguas extranjeras. No por un nacionalismo pasado de moda (los que me conocen saben que no tengo patria ni religión) sino por lo excluyente de aquellos. Debiera sentirme halagada (al menos invitada) cuando leo un anuncio que pide hablantes de francés en francés, no tanto por ser la lengua que estudio sino porque siempre pensé que para lo único que me serviría era para leer de primera mano el Curso de linguística general de F. de Saussure, lo cual hace gratamente sorprendente el hecho de que se me presente como salida laboral inmediata. Por todo, debiera sentirme halagada, pero no, al contrario, me resulta chocante. Me pongo en el lugar de aquel que no lo entiende y no lo habla, de aquel que abre los clasificados y desde la primera palabra se sabe excluído. Es como si fueses a un lugar y, cuando estás a punto de cruzar el umbral de la puerta, ponen un cartelito de "vuelva otro día" o, más drástico aún, "nos reservamos el derecho de admisión". Este último, sabido es, será para siempre. Por supuesto que la exclusión tiene grados, por ejemplo: "(...) hasta 35 años". Pero en mi escala de exclusión, el anuncio clasificado escrito en la lengua que se exige como requisito indispensable (no así suficiente) se encuentra en el ápice. En el ápice, ya que no se le da siquiera la oportunidad al excluído a priori de leer en su propia lengua que está siendo excluído.
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Cau Quinteros
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Desfasaje idiota
Lamento haberme burlado de Borges tan histriónicamente. Lo lamento ahora que paso por algo similar, por supuesto. De tanto leer estas últimas semanas mi cerebro acabó por rehusarse a decodificar los textos. Es una sensación del carajo. Miro la hoja, hay muchas letritas impresas, las puedo distinguir, incluso también palabras completas, pero cuando me dispongo a leer una oración (un sintagma, seamos más humildes), cuando trato de descifrarla y aprehender su sentido, el significante se vuelve loco y se rebela ante mí. Todas las palabras parecen pegotearse unas con las otras, se masifican y se vuelven indestinguibles (¿este término es correcto según la RAE?). Los espacios entre palabra y palabra, los blancos, se borran, son absorvidos por palabras despóticas y egocéntricas, y el resultado es un cuerpo uniforme de letras, un corpus apretado y siniestro. Nunca había apreciado tanto el vacío como en este momento lo hago. De todos modos, y porque no soy fatalista, hay algo de hermoso en esta crisis neurológica: la rebelión sintagmática. Es el nombre que le puse a esto que me pasa justo ahora. Supongo que tiene que ver con la poesía vanguardista o alguna de esas escuelas de poesía que hace uso (uso significante) de los espacios en blanco. El significado se pierde, más bien, queda oculto y da la ilusión de que aquél es irrelevante; de ello se escapan otros sentidos. Pero todo eso es muy lindo (ustedes sabrán), pero no es para nada grato cuando no es voluntario, cuando te agarra desprevenido una tarde de lluvia. Y ahora a resignarse, dejar los textos para el parcial sobre el escritorio; no puedo hacer nada, sólo puedo esperar que mañana me vaya bien confiando en lo que mi cerebro me permitió decodificar. (Traidor). Esto es lo que temí siempre: no poder entender. Es algo sofocante. Uno se siente excluído. El mundo sigue codificando y decodificando, y vos no comprendés el código, te es ajeno. Y si no podés comprenderlo no hay mucho que hacer, simplemente estás fuera. Ahora estoy a fuera, al menos la mitad mía que lee (la que escribe está acá, con ustedes). ¿Se pueden desfasar ambas caras de la moneda? Ese parece ser mi caso. Quizás simplemente me aburrí. Quizás sea eso. Lo cierto es que espero que mi capacidad de leer (y comprender) regrese, porque si no hay mucho que no tendrá sentido en lo que resta de mi vida. Y el resto que me queda es bastante mucho como para vivirlo de este modo.
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Cau Quinteros
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